La Justicia federal de San Isidro detuvo y procesó con prisión preventiva a Pablo Guillermo Quiroga, un ex coronel retirado del Ejército Argentino que desarrolló toda su carrera en el área de Inteligencia militar y que hasta fines de 2025 llevaba una vida de alto perfil en Nordelta. Según la investigación, el ex militar habría sido una pieza clave en una organización dedicada a planificar el envío de cocaína a Europa, oculta en bodegas de aviones comerciales, con presunto apoyo interno de fuerzas de seguridad.
Quiroga fue arrestado en el aeropuerto internacional de Ezeiza cuando regresaba de Perú, un viaje que, de acuerdo a su declaración, había realizado por motivos laborales vinculados a su agencia privada de investigaciones. Sin embargo, para el fiscal federal Fernando Domínguez, el ex coronel cumplía un rol central como nexo entre una banda narco y agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), facilitando el acceso a zonas sensibles de aeronaves y aeropuertos.
Hace pocos días, la jueza federal Sandra Arroyo Salgado lo procesó con prisión preventiva por los delitos de confabulación para el contrabando de drogas y tenencia ilegítima de armas de fuego de guerra y de uso civil. En la resolución, la magistrada también ordenó un embargo por 100 millones de pesos. Durante los allanamientos realizados en su domicilio se secuestraron cinco armas de fuego, ninguna de ellas registrada a su nombre.
De acuerdo al expediente, la organización criminal se encontraba ultimando detalles para enviar cocaína a Francia, con destino final en el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La droga sería ocultada en la bodega de un avión comercial. La maniobra salió a la luz tras el análisis de mensajes, audios y videos extraídos del teléfono celular de Martín Asci, un narcotraficante que ya había sido detenido en 2019 en Nordelta y volvió a caer preso en 2024 en el marco del operativo “Los Reyes del Norte”.
Entre los chats incorporados a la causa aparece el mensaje que terminó de comprometer al ex coronel:
“Buen día hermano. Ese video es de una bajada de KLM mínimo 10 unidades”, acompañado por imágenes del interior de la bodega de un avión. Para la Justicia, esa frase en clave hacía referencia a la cantidad mínima de droga que planeaban introducir en la aeronave. En su resolución, la jueza sostuvo que los imputados habían filmado sectores internos del avión y evaluaban “hacer paneles” para ocultar los estupefacientes.
La investigación también determinó que se habrían producido reuniones con funcionarios de la PSA para garantizar que la operatoria no fuera detectada. Según Arroyo Salgado, Quiroga actuaba como el enlace directo con esos agentes gracias a los vínculos que construyó durante años con altos funcionarios y fuerzas de seguridad en su paso por el área de Inteligencia del Ejército.
Dado que el contrabando no llegó a concretarse ni fue frustrado en plena ejecución, la magistrada aplicó la figura penal de confabulación, una calificación poco habitual en causas de narcotráfico. Esta figura sanciona los actos preparatorios cuando existe una decisión común de cometer el delito y prevé penas de uno a seis años de prisión, a las que en este caso se suma la imputación por tenencia de armas de guerra, con condenas posibles de dos a seis años.
El expediente también revela graves filtraciones de información durante la investigación. La jueza detectó al menos dos fugas que obligaron primero a apartar a la PSA y luego a la Policía Federal, quedando finalmente la causa en manos de Gendarmería Nacional. Escuchas telefónicas incorporadas al proceso muestran que los imputados conocían avances judiciales antes de que se ejecutaran medidas clave.
Otro dato que llamó la atención en Tribunales es que Quiroga es defendido por Raúl Alberto Rosa, un abogado con antecedentes en la SIDE y en áreas de Inteligencia Criminal, con fuertes conexiones en el ámbito de los servicios y la seguridad. Para la jueza, ese entramado de relaciones ayuda a explicar cómo una investigación de extrema sensibilidad sufrió reiteradas filtraciones.
Ahora será la Cámara Federal de San Martín la que deberá revisar el procesamiento y definir si se mantiene la figura de confabulación en una causa que dejó al descubierto un delicado entramado entre narcotráfico, ex jerarcas militares y sectores de las fuerzas de seguridad, con un plan que tenía como destino final el corazón de Europa.
Compartir
El Provincial Tucumán San Miguel de Tucumán