Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, se declararon inocentes durante la primera audiencia celebrada en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Manhattan, tras ser capturados en un operativo que incluyó ataques aéreos en Venezuela. Tras la audiencia, fueron notificados de los cargos y devueltos al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una cárcel federal de alta seguridad.
El proceso judicial entrará en receso hasta el 17 de marzo, fecha en la que deberán volver a presentarse ante el juez Alvin Hellerstein. Si Maduro mantiene su negativa y no hay acuerdo con la fiscalía, el juicio podría extenderse hasta dos años.
Maduro enfrenta cuatro cargos federales en Estados Unidos: conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, y conspiración para poseer estas armas en apoyo de actividades criminales. Las penas van desde 20 años hasta cadena perpetua, dependiendo del cargo. Además, está acusado de colaborar con organizaciones criminales calificadas como terroristas por Washington.

La defensa prepara argumentos para impugnar el proceso, alegando supuesta violación del derecho internacional y una inmunidad por su condición de gobernante extranjero. Sin embargo, expertos señalan que estos recursos probablemente no serán aceptados, siguiendo precedentes como el caso de Manuel Noriega.
Bajo el sistema judicial estadounidense, Maduro tendrá los mismos derechos que cualquier acusado, incluyendo un juicio con jurado. Durante la audiencia, afirmó: “Soy un hombre decente, sigo siendo el presidente de mi país. No soy culpable”.
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El Provincial Tucumán San Miguel de Tucumán