Auto propio versus transporte público y apps: cuánto cuesta moverse en cada caso

Con los precios de los autos en niveles récord y un servicio de transporte por aplicaciones cada vez más eficiente, tener un vehículo propio puede resultar mucho más caro de lo que muchos imaginan. Para evaluar la conveniencia, no alcanza con mirar el precio de compra: hay que sumar una larga lista de gastos fijos y variables.

Además del valor del vehículo, entran en juego costos como patente, seguro, mantenimiento mecánico, combustible y, en muchos casos, estacionamiento pago. Todos estos ítems hacen que el gasto mensual se eleve considerablemente.

Si se toma como referencia un auto 0 km de gama de entrada con un valor aproximado de $30.000.000, la cuenta anual incluye alrededor de $1.000.000 en patente, $1.200.000 en un seguro contra terceros completo, al menos $350.000 por un service oficial y unos $1.600.000 en combustible, considerando un uso regular del vehículo.

De este modo, mantener un auto nuevo como medio de transporte personal implica un gasto cercano a los $350.000 mensuales, sin contar eventuales aumentos por mayor consumo de combustible, ajustes en el seguro o reparaciones imprevistas.

Este monto permite poner en perspectiva cuánto cuesta moverse utilizando transporte público o servicios de aplicaciones como Uber o Didi.

Cuánto se gasta con transporte público y apps

Como referencia, realizar 15 viajes mensuales en el AMBA mediante aplicaciones de transporte, con trayectos que oscilan entre $9.000 y $22.000, puede representar un gasto de hasta $175.000, con un promedio cercano a $12.000 por viaje.

En el caso del transporte público, los números son sensiblemente menores. Utilizando colectivos en la Ciudad de Buenos Aires, con dos viajes diarios y una tarifa intermedia de entre 3 y 6 kilómetros, el gasto mensual ronda los $28.996 por 44 viajes. En el Gran Buenos Aires, tomando la tarifa de hasta 12 kilómetros, el costo asciende a unos $34.760 mensuales.

Para quienes utilizan el subte en CABA, el gasto mínimo por 44 viajes mensuales (ida y vuelta durante 22 días hábiles) es de aproximadamente $53.000. En tanto, el tren resulta la opción más económica: incluso tomando la tarifa más alta para traslados en AMBA, el costo mensual ronda los $19.800.

Con estos datos, cada usuario puede calcular su costo de movilidad mensual y compararlo con el gasto que implica mantener un auto propio.

Ventajas y desventajas de cada opción

Entre los principales beneficios de tener un auto se destacan la independencia de horarios, la rapidez para trasladarse sin esperas y la posibilidad de viajar acompañado, algo que en el transporte pago por aplicación puede duplicar o triplicar el costo en el caso de grupos familiares.

También ofrece ventajas como la posibilidad de realizar viajes espontáneos los fines de semana, recorrer largas distancias sin depender de horarios y realizar múltiples traslados diarios según la dinámica familiar, con un costo adicional limitado principalmente al combustible.

Del otro lado, tener un auto implica lidiar con dificultades cotidianas: encontrar estacionamiento, pagar peajes, evitar consumir alcohol si luego hay que manejar, ocuparse del lavado y mantenimiento, afrontar reparaciones imprevistas y soportar el tránsito urbano.

Además, no todas las personas disfrutan manejar ni desean asumir las responsabilidades que requiere un vehículo. A esto se suma un dato clave: un auto es un bien durable costoso que permanece sin uso alrededor del 85% del tiempo y que, con el paso de los días, requiere más mantenimiento y pierde valor.

Frente a esto, el transporte público y las aplicaciones ofrecen la comodidad de no conducir, no preocuparse por el tránsito ni por el estacionamiento, y finalizar el viaje sin mayores responsabilidades.

La decisión final dependerá del uso que cada persona haga de la movilidad y de cuánto esté dispuesta a pagar por comodidad, independencia y tiempo. Cada uno deberá hacer sus propias cuentas.

Fuente: iProfesional

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