Repudio y conmoción por los mensajes de apoyo a los asesinos de Joaquín Ibarra en Alderetes

El asesinato de Joaquín Ibarra, de 21 años, cometido a sangre fría en el barrio Julio Abraham de Alderetes, generó una profunda conmoción a nivel nacional. Sin embargo, la indignación social se intensificó en las últimas horas tras la difusión de mensajes en redes sociales que expresan apoyo a los acusados del homicidio y relativizan la gravedad del crimen.

Mientras la familia de la víctima exige justicia, allegados a los imputados —conocidos como “Thiaguito” y “El Chuequito”, detenidos e imputados por homicidio con alevosía y actualmente alojados en el Instituto de Menores Roca— publicaron posteos que banalizan la muerte de Joaquín y desplazan el foco del daño irreparable causado.

Entre los mensajes que despertaron mayor repudio, una joven identificada como Pau M. escribió en Instagram: “Y el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra. Lo cometiste y si tenés que pagar lo harás hasta el final, mi vida. Te amo”. La publicación fue interpretada como un intento de justificar el crimen y generar empatía con el autor del hecho, sin mención alguna a la víctima.

Otro posteo, realizado por Jazmín M., profundizó esa línea al expresar: “Te moquiaste nomás, ura. Me dijiste que ibas a hacer las cosas bien. Ahora quién me gritará de la esquina”, una frase que naturaliza la violencia y reduce el asesinato a un simple error. En la misma sintonía, un amigo de los detenidos prometió un pronto regreso “de este lado”, musicalizando el mensaje con Libertad para ti, de Cachumba, mientras Agustina C. aseguró: “Las rejas no son para siempre. Te esperaré”.

La reacción social fue inmediata y contundente. En redes sociales, miles de usuarios expresaron su repudio ante lo que consideraron una falta total de respeto hacia la víctima y su familia. “Un pibe bueno asesinado no merece que se burlen de su muerte con este tipo de publicaciones”, sintetizó uno de los comentarios más compartidos.

El rechazo no apunta solo a los mensajes en sí, sino al trasfondo que revelan: la romantización de la violencia, la minimización del homicidio y la ausencia absoluta de empatía frente a una vida truncada y una familia devastada por el dolor.

En un contexto marcado por el duelo y el reclamo de justicia, estos posteos no solo resultan ofensivos, sino que erosionan el consenso social básico que condena el asesinato y banalizan una muerte que exige verdad, responsabilidad y consecuencias.

Compartir