Nahuel, hijo del Muñeco Gallardo, llega a San Martín: el “talismán” que ganó siete títulos oficiales

El apellido no pasa inadvertido. Nahuel Gallardo (27) es, antes que nada, el hijo de Marcelo Gallardo, uno de los entrenadores más exitosos de la historia del fútbol argentino. Cada paso de su carrera está inevitablemente ligado a ese punto de partida. Ahora, ese apellido pesado desembarca en La Ciudadela: Nahuel Gallardo es nuevo refuerzo de San Martín de Tucumán, con una mochila cargada de historia familiar, experiencia internacional y una estadística que sorprende incluso a los más escépticos.

En sus primeros 100 partidos en Primera División, Gallardo ganó siete títulos oficiales, un registro poco común que con el tiempo lo convirtió en una especie de “talismán” del fútbol argentino. Sin ser una figura rutilante ni un indiscutido en todos los equipos que integró, siempre terminó apareciendo en la foto de los festejos. Y en este deporte, eso rara vez es casualidad.

Su recorrido comenzó bajo la sombra inevitable del Muñeco. En River, club donde fue dirigido por su propio padre, formó parte de planteles históricos que marcaron una época: Copa Argentina 2017, Supercopa Argentina 2018, Copa Libertadores 2018 —con la inolvidable final de Madrid ante Boca—, Recopa Sudamericana 2019 y Copa Argentina 2019. Más tarde, ya lejos del Monumental pero aún ligado a equipos protagonistas, volvió a dar vueltas olímpicas con Defensa y Justicia, donde conquistó la Copa Sudamericana 2020/21 y la Recopa Sudamericana 2021.

Ser “el hijo de” nunca fue sencillo. La exposición temprana y las comparaciones constantes lo empujaron a construir un camino más terrenal, con préstamos y cambios de club para ganar minutos y continuidad. Colón, Sarmiento, Independiente Rivadavia, Once Caldas de Colombia y, más recientemente, Delfín de Ecuador marcaron una etapa de crecimiento lejos de los grandes reflectores.

En Ecuador encontró rodaje y protagonismo. Durante la última temporada disputó 30 partidos oficiales, 29 como titular, convirtió el primer gol de su carrera profesional y aportó tres asistencias. Un presente activo y competitivo que explica por qué San Martín fue a buscarlo para reforzar un puesto sensible como el lateral izquierdo.

La figura de su padre sigue siendo central. Nahuel nunca ocultó que Marcelo Gallardo sigue cada uno de sus pasos. Durante su paso por Delfín contó que el DT observaba sus partidos, lo llamaba para marcarle errores y virtudes, y lo acompañaba a la distancia con la misma exigencia de siempre. Ahora, con la camiseta del Santo, la pregunta flota en el aire: ¿el Muñeco también mirará los partidos de San Martín?

En La Ciudadela, Gallardo llega con 27 años, experiencia internacional y un apellido que pesa tanto como seduce. En un club que busca reconstruirse y recuperar confianza, su incorporación suma algo más que una alternativa futbolística: aporta recorrido, competencia interna y una historia ligada a ganar que funciona como un guiño simbólico.

El desafío es grande y el contexto, exigente. Ya no están River ni las finales continentales. Está San Martín, una categoría dura y una hinchada que no regala nada. Lejos de vivir del apellido, el hijo del Muñeco intentará escribir su propia historia en Tucumán y demostrar que su fama de “talismán” puede transformarse en rendimiento, continuidad y respuestas dentro de la cancha.

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